Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

10 septiembre, 2021 – Espiritualidad digital

El que a dos ciegos lleva de la mano

En cierta ocasión, los fariseos preguntaron a Jesús si ellos estaban ciegos. Jesús les respondió: Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís «vemos», vuestro pecado permanece (Jn 9, 40).

¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Al Señor le pido que nos dé, al menos, la luz suficiente para percibir nuestra ceguera. No vemos apenas nada, porque lo que ven los ojos del cuerpo es nada. Dios, los santos, los ángeles, el bien y el mal, el horror del pecado y la belleza de la gracia, las intenciones del corazón, las heridas profundas de nuestros hermanos, las nuestras… Todo eso, y mucho más, se nos escapa.

Si fuéramos conscientes de nuestra ceguera nos dejaríamos guiar, y no por otro tan ciego como nosotros, sino por el buen Pastor. Ése es el milagro que sucede en la dirección espiritual. El sacerdote con quien nos dirigimos, por sí mismo, es tan ciego como nosotros. No es sino un ciego que guía a otro ciego. Pero, cuando le abrimos el alma, el buen Pastor guía a ese ciego para que Él nos guíe a nosotros. Y el resultado es la salvación de ambos.

(TOP23V)

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