Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

5 septiembre, 2021 – Espiritualidad digital

Un hombre de fiar

En el libro «Dios existe, yo me lo encontré», André Frossard cuenta cómo fue educado en el ateísmo. Su único contacto con la religiosidad lo tuvo a través de su abuelo, un judío que era, además, el alcalde. De vez en cuando, el Ayuntamiento amanecía decorado con pintadas: «Reza menos y no robes».

Si te dicen de alguien que reza, y sabes que roba, ¿te mueve su ejemplo a creer? Sin llegar a extremos: si te dicen de alguien que es piadoso, y lo ves desaseado, su casa desordenada, impuntual en las citas, chapucero en su trabajo… ¿podrá esa persona arrastrarte a la fe?

Decían: «Todo lo ha hecho bien». He ahí la grandeza de Jesús: su humanidad misma movía a la fe, porque le hacía creíble. Imagínalo trabajando en el taller con mimo y cuidado de los detalles; imagina lo agradable que sería hablar con Él, por el tono de su conversación; imagina aquella delicadeza con los panes que sobraron, para que nada se perdiese…

Tú, que estás llamado a ser apóstol, debes ser persona «de fiar». Además de piadoso, sé atento, limpio, puntual, ordenado, veraz… Y así, quienes te escuchen se sentirán más movidos a fiarse de ti.

(TOB23)

Abrir y escuchar la entrada
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad