Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

18 agosto, 2021 – Espiritualidad digital

Cuando oscureció

La parábola de los empleados en la viña podría llamarse, también, «parábola del buen ladrón». En él se cumplió lo anunciado por Jesús:

Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos».

El buen ladrón fue el último en ser llamado por Jesús y, sin embargo, fue el primero en cobrar. Es muy evocadora la parábola al decir que el salario llegó cuando oscureció. A las tres de la tarde, había oscurecido en el Calvario.

No obstante, ese transcurrir de la jornada puede leerse de otra forma más cercana a nuestro día a día. Ojalá sepa yo explicarla:

Quienes procuramos trabajar para el Señor no tenemos que esperar al final de la vida para cobrar nuestro denario. Nuestro denario es el propio Cristo, y lo cobramos mientras trabajamos, porque Él trabaja a nuestro lado y trabaja en nosotros. Lo cobramos, en efecto, cuando oscurece, porque se nos entrega en esa oscuridad del hondón del alma que sólo la fe ilumina. Allí Jesús se hace nuestro y nosotros suyos. Y allí entendemos que se nos da, como dice en la parábola, porque Él es bueno. Jamás habríamos merecido nosotros tanto Amor.

(TOI20X)

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