Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

14 agosto, 2021 – Espiritualidad digital

Lo fácil

Podéis imaginar que, a lo largo de la vida pública del Señor, llegó un momento en que las gentes se abalanzaban para poder tocarlo, como hizo aquella mujer hemorroísa de quien nos hablan los evangelios. Y los discípulos, para proteger a Jesús, procuraban formar un «cordón de seguridad» que protegiese la integridad física del Maestro. Jesús se dejó cuidar siempre, pero hizo una excepción:

Le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase, pero los discípulos los regañaban. Jesús dijo: «Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí».

A los niños Jesús siempre les permitió acercarse.

Le he pedido a la Virgen, en este sábado, que me presente como un niño ante su Hijo, para que Jesús me imponga las manos y ore por mí, como hizo con aquellos chiquillos.

Es fácil ser niño con la Virgen. Basta balbucir «Mamá» y «Abbá». Y, por otro lado, Jesús también lo tiene fácil con los niños. Son sencillos, no hacen falta muchas palabras. Basta con bendecir y sonreír.

Los ángeles de cielo mantienen a los adultos a distancia de Jesús. Pero dejan pasar a los niños, traídos por la Virgen, para que alcancen intimidad con Él.

(TOP19S)

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