Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

11 agosto, 2021 – Espiritualidad digital

El incorregible

vocaciónLa enseñanza de Jesús sobre la corrección fraterna alcanza su última frontera cuando el corregido, tras ser advertido por el hermano, por dos o tres testigos y, finalmente, por la comunidad, se niega a cambiar de conducta. Si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.

Los judíos despreciaban a paganos y publicanos. No trataban con ellos, y los tenían por personas perdidas e incorregibles. A la vista de esto, podría pensarse que el Señor nos está invitando a arrojar de nuestro lado a quien, tras ser advertido, se niega a enmendarse. Pero, si pensáramos así, cometeríamos un grave error. Deberíamos, entonces, recordar que Cristo fue especialmente cercano con gentiles y publicanos, que comió y bebió con ellos, y que, mostrándoles amor y misericordia, ganó a muchas de estas personas para el reino de los cielos. San Mateo tuvo que entender muy bien estas palabras del Señor. Cristo no lo cautivó con la corrección, sino con una mirada cariñosa.

Esa última frontera de la doctrina sobre la corrección fraterna es una invitación a la misericordia. A quien no puedas ayudarle con la advertencia, cautívalo con el cariño. Jamás des por perdido al incorregible.

(TOI19X)

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