Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

9 agosto, 2021 – Espiritualidad digital

Sumergida en la Cruz

Las diez vírgenes despertaron tarde. El esposo estaba a punto de llegar. Y, al escuchar el anuncio, se pusieron a preparar sus lámparas.

Edith Stein, judía de nacimiento, se convirtió al catolicismo a los 31 años y murió mártir a los 51. Fue católica durante menos de la mitad de su vida. Despertó tarde al amor, aunque había entregado su juventud a la búsqueda de aquella luz. En ella se cumplió el verso del Cantar: Yo dormía, pero mi corazón velaba (Ct 5, 2). Por eso, cuando, al fin, amaneció, supo que, si recibía el bautismo, sería para entregar su vida por completo.

Entre 1922 y 1942, sus años de católica y carmelita descalza, ya con el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz, la mirada de esta santa mujer estuvo clavada en el Crucifijo. Y ella, que tantos años había dedicado a la investigación filosófica, consagró el resto de sus días a un trabajo de investigación sobre Cristo crucificado. Se sumergió en cada llaga, se abrazó a Él, y se dejó absorber por completo, hasta la muerte, en el sagrado misterio de la Cruz.

Ojalá lo aprendamos de ella: somos cristianos para dar la vida, no para vivir mejor.

(0908)

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