Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

8 agosto, 2021 – Espiritualidad digital

Con permiso de santo Tomás…

Siento la perdigonada que me dispongo a soltar tras los dos puntos: Quando vero iam ex se non habet aliquem motum, sed movetur tantum ab alio, tunc dicitur animal mortuum, per defectum vitae. Espero no haber causado víctimas. Son palabras de la Suma Teológica de santo Tomás. Y vienen a decir que, cuando un animal no puede moverse por sí mismo, sino que tiene que ser movido por otros, el bicho está muerto.

Venero a santo Tomás. Pero pensaré que esas palabras están dichas para los bichos, humanos incluidos. Y que tienen una milagrosa excepción en un humano que es perfecto hombre y el Hijo de Dios.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.

La Hostia que habita entre mis dedos en cada misa no se mueve por sí misma. Y tiene que ser movida por mí. «¡Pero si pareces un pobre inválido, Jesús! ¡Si hasta para bendecir a tu rebaño tengo yo que llevarte de la mano!».

Pero está vivo. Tan vivo, que Él es la vida. Tan vivo que, si no lo comulgo, soy yo el que muero, aunque siga moviéndome por mí mismo.

Quisiera hablar de esto con santo Tomás. Me diría cosas preciosas.

(TOB19)

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