Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

26 julio, 2021 – Espiritualidad digital

Doblemente niños

Si de los que son como niños es el reino de los cielos, hoy estamos de suerte, porque la fiesta de los santos Joaquín y Ana nos permite ser doblemente niños.

Bienaven­turados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron. ¡Lo que hubiera dado el rey David por haber podido decir «Abbá» dirigiéndose a Dios! Nosotros, por el Bautismo, nos dirigimos al Altísimo como Jesús se dirigía; su Espíritu grita en nosotros «¡Papá!». Y así, como hijos muy pequeños, recibimos el cariño y la ternura de padre de todo un Dios. Por el mismo motivo, a la Virgen la llamamos «Mamá», y notamos su abrazo y su caricia cada vez que, como hijos, la invocamos.

Pero hoy, además, de ser hijos, somos nietos. Nietos de Joaquín y de Ana. Y eso nos vuelve doblemente niños. ¡Cuántas ternuras, cuántos guiños, cuántas sonrisas mientras jugamos con los abuelitos ante la sonrisa de la Madre y la complicidad del pequeño Jesús!

A esto se le llama pasear por el Cielo como Jesús por su casa.

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