Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

23 julio, 2021 – Espiritualidad digital

Esa unión inseparable

sarmientoCuando san Pablo habla de la Iglesia como cuerpo de Cristo, unido inseparablemente a su Cabeza, no está inventando nada; simplemente, transmite, con una figura distinta, la verdad que Jesús mostró a sus apóstoles en la Última Cena con la alegoría de la vid y los sarmientos:

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante. ¿Acaso no podría el sarmiento, unido a la vid, recitar las palabras del Apóstol: no soy yo el que vive, es Cristo (la vid)quien vive en mí (Gál 2, 20)?

Por las venas del alma del santo corre la savia, la vida de Cristo. No sólo por el hecho de que viva en gracia de Dios, sino porque permanece en Cristo, tiene en Él su pensamiento y sus afectos todo el día.

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Esa permanencia requiere esfuerzo al principio. No tanto para evitar distracciones que nos aparten de Dios sino, al revés, para «distraernos» de pensamientos mundanos y llevar a Dios la mente. Pero, poco a poco, el corazón queda imantado por Cristo, y llega un día en que lo difícil es no pensar en Él.

(2307)

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