Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

22 julio, 2021 – Espiritualidad digital

Ve a mis hermanos

El arte ha representado a María Magdalena abrazada a los pies de Cristo crucificado. Tiene sentido: Ella aparece siempre asociada al cuerpo del Salvador. Se postra a sus pies, lo unge para la sepultura, busca con amor inextinguible ese cuerpo después de muerto y, cuando lo encuentra, vuelve a echarse a sus pies para abrazarlos. Parece que, para ella, sin cuerpo no hay amor; y si hay cuerpo, aunque ese cuerpo haya muerto, el amor pervive. María Magdalena es profundamente eucarística. ¿Acaso no buscamos nosotros, en cada misa, ese mismo cuerpo?

De repente, un acorde rompe la armonía del impulso de la Magdalena, e instaura una armonía nueva. Cuando María se lanza a los pies de Cristo, Jesús dice: No me retengas… Pero, anda, ve a mis hermanos y diles: «Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro».

Lo mismo nos sucede en cada misa, en cada visita de oración al sagrario, en cada encuentro con ese cuerpo al que adoramos. En un momento dado, el Señor nos envía: «Id en paz, no os quedéis aquí, que aún no estamos en el Cielo, id a anunciar a los hombres el Amor con que los amo».

(2207)

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