Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

14 julio, 2021 – Espiritualidad digital

El Evangelio como ecuación de segundo grado

A algunas personas habría que copiarles el evangelio del día en la página de pasatiempos del periódico, seguido de una pregunta: «¿Cuál es la moraleja?». Leen el evangelio sin apenas contemplar, y de tal modo se aplican a sus frases, buscando un significado oculto, que el día menos pensado les estallará el cerebro. «¿Qué quiere decirme Dios con esto? ¿Qué propósito debo sacar?». No es que Dios no quiera decirnos algo. Es que quiere decirnos Cristo.

Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Los sabios y entendidos sólo ven problemas, y se retan a sí mismos tratando de descifrarlos. Los niños, sin embargo, ven misterios. Permanecen boquiabiertos ante lo que les asombra, y se dejan envolver por su resplandor.

Sé pequeño cuando leas el Evangelio. No quieras sacar conclusiones de todo. Mira a Cristo con asombro, enamórate y, aunque no entiendas sus palabras, escúchalo admirado. El Espíritu hará el resto. Y si, en el último minuto de tu oración, quieres formular un propósito, adelante. Pero deja eso para el último minuto, y emplea el resto sólo en contemplar.

(TOI15X)

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