Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

8 julio, 2021 – Espiritualidad digital

Bendito verano

El verano es una época maravillosa para un apóstol. Si estás de vacaciones, dispones de más tiempo. Y, aunque no lo estés, verás que la gente está en la calle, se sienta en las terrazas de los bares, acude a playas y piscinas… Ante semejante panorama, un apóstol no puede quedarse en casa o encerrarse en la iglesia. ¡Sal a la calle! ¿No ves que está llena de almas necesitadas? Bendito apostolado de la cerveza, del café, del bañador o del paseo.

Ten vida social. Y, en esa vida social, haz como Jesús: no te conformes con el grupo, busca a la persona concreta, la conversación privada, la confidencia de amigo. Te asombrarás de cómo hay personas que te abren el corazón, porque están deseando que entre alguien en sus vidas y les haga compañía.

Al entrar en una casa, saludadla con la paz. Lo mismo vale cuando entras en la vida de quien habla contigo. Si te ha contado sus penas, si te ha abierto el corazón, entra con la paz. Haz que se sienta comprendido y amado, dale cariño y desliza en sus oídos una palabra sobre Dios.

¡Cuánto bien puedes hacer si no te quedas en casa!

(TOI14J)

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