Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

6 julio, 2021 – Espiritualidad digital

El demonio mudo no está mudo

No podemos bautizarlo, pero le hemos puesto nombre: el demonio mudo. Y hemos metido la pata con el nombrecito, porque dices «demonio mudo» y uno podría pensar que es un diablillo muy callado. ¡Ojalá! El demonio mudo no está mudo, quien queda mudo es quien ha sido atacado por él. En realidad, es un demonio enmudecedor.

Le llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Y, después de echar al demonio, el mudo habló.

Lo malo no es cómo lo llamemos; lo malo es que parece que ese demoniete hubiera sellado la boca de multitud de cristianos. Apenas hablan de Cristo a quienes no creen, les da vergüenza y quedan mudos por los respetos humanos.

La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies. Los mudos no trabajan, y la mies necesita operarios que continúen la obra de Cristo: Enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia. Te lo traduzco: colaborando en tareas de catequesis en las parroquias y centros de formación, hablando de Cristo a quienes no lo conocen, y repartiendo cariño humano y sobrenatural a quienes se sienten solos.

(TOI14M)

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