Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

4 julio, 2021 – Espiritualidad digital

Una palabra maldita

La lectura de aquella visita de Jesús a su pueblo produce una inmensa lástima. Vivían allí todos sus familiares y amigos. Nazaret debería haber sido hogar para Jesús. Sin embargo…

¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón?

De todas esas palabras, la que usan para referirse al Señor me parece la más dolorosa: éste. Cuando en un lugar donde has vivido toda tu vida te llaman éste, algo se ha corrompido hasta la fetidez. Aquellas personas habían perdido su capacidad de asombro ante el Hijo de Dios. Así no hay salvación posible, porque la salvación es fruto de un amor nacido del asombro.

Pienso en nosotros. Si sólo pudiéramos participar en una misa a lo largo de la vida, ¿cómo lo haríamos? ¿Llegaríamos tarde? ¿Iríamos vestidos de cualquier manera? ¿Llevaríamos el teléfono móvil encendido? ¿Nos marcharíamos corriendo de allí al terminar? ¿Comulgaríamos sin haber confesado?

Cada vez que veo a alguien vestido de veraneante playero en la misa del domingo resuena en mi interior una palabra maldita: éste.

(TOB14)

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