Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

2 julio, 2021 – Espiritualidad digital

El que te besa cuando estás sucio

Llega un niño a casa cubierto de barro. No hay un centímetro limpio en todo su cuerpo. Y no se le ocurre otra cosa que gritarle a su madre: «¡Un beso, mamá!». La madre da dos pasos atrás, se pone en guardia, y responde: «¡Un baño, niño! Así no voy a besarte. Deja que te bañe primero y, después, ya rociado de Nenuco, te besaré».

¿Crees que Dios hace eso con nosotros cuando nos ve cubiertos de pecado? ¿Piensas que primero nos limpia, en el sacramento de la penitencia, para dejarnos presentables y poder besarnos después? No tendría nada de extraordinario, pero lo cierto, lo maravilloso, es que lo hace al revés.

Vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Jesús ve a Mateo cubierto de avaricia, de lujuria y de impiedad. Y así, tal como está, antes de haberlo limpiado con su sangre en la Cruz, es capaz de besarlo y mirarlo con Amor de madre y de padre. De algún modo, le dice: «Te quiero así, Mateo, aunque estés en tu pecado. Pero, además, te limpiaré».

La misericordia consiste en que Dios es capaz de besarte cuando estás sucio.

(TOI13V)

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