Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

25 mayo, 2021 – Espiritualidad digital

¡Bendita promesa!

¿Es malo cumplir la voluntad de Dios esperando recompensa? ¿Desdice de nuestro amor a Dios el que, cuando afrontamos un sacrificio por Él, nos animemos pensando que seremos pagados generosamente?

Sé que es bueno actuar por puro amor, y que son maravillosas esas palabras del poema: «Que aunque no hubiera cielo yo te amara». Pero ¿es malo pensar que, habiendo cielo, Dios nos lo pone un poquito más fácil?

No creo que sea malo. Tengo la impresión de que hay una virtud por medio en ese pensamiento, y se llama esperanza. En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más, y en la edad futura, vida eterna.

No seamos tan «adultos» con las virtudes, que no todas están al alcance de la mano. ¿Acaso los niños no agradan muchas veces a sus padres esperando de ellos un regalo? ¿Y no nos habrá prometido el Señor esa recompensa, precisamente, para darnos ánimos, porque conoce nuestra debilidad?

¡Bendita esperanza! Yo no puedo evitar decirme, muchas veces: «¡Menos mal que hay Cielo!»

(TOI08M)

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