Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

22 mayo, 2021 – Espiritualidad digital

Almas escogidas

Junto al Mar de Galilea, Jesús resucitado llama a Simón Pedro: Tú sígueme.

Juan, sin embargo, sigue a Jesús sin que Jesús se lo pida: Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba.

El discípulo amado entra y sale de su evangelio por la misma puerta: la de los enamorados. Al comienzo de su aventura, fascinado con aquel Jesús señalado por el Bautista, comenzó a seguirlo sin haber sido llamado. Y cuando el Señor le preguntó qué buscaba, él le pidió a Jesús que le dijese dónde vivía. Estaba dispuesto a vivir con Él.

Ahora, en la última página de su evangelio, lo vemos otra vez siguiendo la estela del Señor. Y es Simón quien pregunta: Y este, ¿qué?

Este, nada. No puedes entenderlo si no te sucede a ti. Hay almas así, limpias, vírgenes, que intuyen desde lejos las delicias del corazón de Cristo y ya no pueden vivir lejos de Él. Así era la Virgen, así era María Magdalena.

No es que no hayan sido llamados. Pero su llamada brota en lo más profundo de sus corazones; no necesitan hacerse violencia para seguir al Señor. Necesitarían hacerse violencia para vivir sin Él. Benditos sean.

(TP07S)

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