Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

20 mayo, 2021 – Espiritualidad digital

E pluribus unum

unidadCuando Jesús pide a su Padre, para quienes crean en Él, que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, sabe que el precio de esa oración será su muerte.

Esa unidad, tan querida por la Iglesia y –ojalá– tan anhelada por nosotros, requiere la muerte porque es la unidad de muchos granos de trigo en un solo pan, o la de muchos instrumentos en una sola orquesta. Para que se pueda obrar ese «e pluribus unum», es necesario que cada «unum» se niegue a sí mismo.

Piensa, por ejemplo, en tu familia. Para que seáis uno, es preciso que cada miembro renuncie a salirse siempre con la suya, y sacrifique muchas veces su interés y su capricho para entregarse a los demás. El hermano que renuncia a salir con sus amigos para celebrar el cumpleaños de su hermana, la madre que pierde una tarde de paseo para ayudar al hijo con los estudios… Sin esas pequeñas «muertes», no habrá unidad.

Pídele al Espíritu, que desciende como fuego, que queme eso tan «tuyo» que hay en ti, para que así, en lugar de ser tan «tuyo», seas más de Cristo, más de tus hermanos, más nuestro.

(TP07J)

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