Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

3 mayo, 2021 – Espiritualidad digital

Palabras mayores

Son palabras mayores para criaturas pequeñas. No hay otra forma de acogerlas que la contemplación silenciosa y asombrada. Porque sólo en el silencio poblado de asombro despliegan su luz.

Yo me voy al Padre. El destino de hombre es el Padre. Volvemos a Aquél que nos creó, a Aquél de quien nos separamos en Eva y a quien regresamos por María. Porque María nos muestra el Camino.

Yo soy el camino. Cristo es el Camino hacia el Padre, aunque, a diferencia de lo que sucede con cualquier vereda, no dejamos el camino atrás cuando llegamos, porque el Padre está en Él. ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Por eso, en cuanto mis pies pisan el Camino, mis labios dicen «Abbá», «Papá». Y, al decirlo, soy pequeño, el más pequeño y querido de sus hijos. Y así, descanso en Él y, también dejando que el Hijo ponga sus palabras en mis labios, digo: Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu (Lc 23, 46).

Sí; son palabras mayores. Y a las criaturas pequeñas se nos escapa todo ese torrente de luz, pero también nos envuelve. Te lo resumo en dos palabras, también mayores: Jesús. Papá.

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