Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

2 mayo, 2021 – Espiritualidad digital

Frutos de vida eterna

sarmientoSi Dios te preguntara, después de tu muerte, cuando seas llamado a su presencia, por los frutos de tu vida, ¿en qué pensarías? ¿Qué te gustaría responder?

«He tenido cinco hijos. Los cinco están casados, y bien casados. Los cinco han realizado estudios universitarios y tienen buenos trabajos. Estoy satisfecho de mi vida. Creo que puedo morir tranquilo». No me invento nada. He escuchado estas palabras. Y me he preguntado: «¿Eso es todo?».

Dirige tu mirada al árbol de la Cruz, que es, también, el árbol de la Vida. Fíjate en sus frutos: la Iglesia, los santos, los mártires, las vírgenes, la gracia que llegó a tu alma en el Bautismo y fue renovada en la Penitencia, la comunión que vas a recibir…

El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante. No se refiere Jesús a estudios universitarios, matrimonios, trabajos y prosperidad material. Todo eso es fruto caduco, que se agosta tras la muerte. Si de verdad quieres que tu vida dé fruto, abrázate fuerte a Él, como se abraza el sarmiento a la vid. Y ofrece tu vida pidiendo almas, almas en gracia, que gocen vida eterna.

Por cierto: ¿Van a misa tus hijos?

(TPB05)

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