Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

4 abril, 2021 – Espiritualidad digital

¡Despierta, que ya es de día!

resurrecciónCuando una persona duerme profundamente, no es fácil despertarla. Hacen falta varias sacudidas hasta que termina de abrir los ojos a la luz. Así dormían, después del Viernes Santo, los discípulos el sueño de la muerte.

Aún dormidas, las mujeres habían ido al sepulcro para embalsamar un cadáver. Y, aunque unos ángeles les dijeron que Jesús vivía, ellas no despertaron, y anunciaron a los apóstoles el robo de un cuerpo.

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. A Simón lo levantó el deseo de reparar; no quería volver a huir, como aquel viernes. A Juan lo levantó un presentimiento: al agua y la sangre que había visto manar de aquel costado no le dejaban dormir. Por eso corría más que Pedro.

Vio los lienzos tendidos. Ese sepulcro, limpio y ordenado, no es el escenario de un robo. Es la alcoba de quien se ha levantado del sueño y ha salido después de hacer la cama.

Vio y creyó. Ante aquel escenario, el alma de Juan se ilumina y su corazón despierta. Una luz celestial lo inunda por dentro.

Contempla hoy, cuando vayas a misa, el altar vacío y los lienzos que lo cubren. Míralo… ¿Sabrás reconocerlo cuando venga?

(TPB01)

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