Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

1 abril, 2021 – Espiritualidad digital

Trece y el diablo sentados a la mesa

Al inicio, estaban a la mesa trece y el diablo. Ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, el propósito de entregarlo. ¡Qué congregación tan terrible! ¡Qué cena tan misteriosa!

Se pone a lavarles los pies a los discípulos… Y llega, entonces, a Judas. Primero, Pedro se había revuelto, pero ante las palabras de Jesús se amansó. Judas, sin embargo, no movió un músculo… por fuera. Por dentro se abrasaba. Las manos de Jesús eran fuego para él, le quemaban el alma. ¡Cómo se vuelve infierno el propio cielo cuando no quieres amar ni ser amado! El diablo gritaba en su interior con alaridos y estertores. Jesús, compadecido, poco después le mostró la puerta, y Judas salió de allí –literalmente– «como alma que lleva el diablo».

Quedaron once y Jesús. Y tú, que te has dejado limpiar, porque has confesado esta mañana. No te vayas, amigo. Sí, amigo, porque esta cena de amigos no ha hecho más que comenzar. Comerás su Cuerpo, beberás su Sangre, llorarás sus lágrimas, morirás su muerte y vivirás su vida.

La llaman la «Última Cena». Pero sólo lo fue para dos invitados: Judas y el diablo. Nosotros seguimos cenando.

(JSTO)

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