Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

28 marzo, 2021 – Espiritualidad digital

Quien no estrena no tiene manos

Ni los discípulos ni los habitantes de Jerusalén tenían la menor idea de que aquella entrada de Jesús en la ciudad santa sería la última. ¿Cómo iban a saberlo? Creían ver una apoteosis, quizá soñaban con un futuro de poder y de riquezas, mientras contemplaban a los pobres y a los niños rendidos a los pies el Maestro: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David!

Pero Jesús sabía que era la última vez que entraba en Jerusalén durante su vida mortal; que aquellas voces pronto se convertirían en gritos de condena; y que el reino que proclamaban tendría una cruz como trono. Por eso dijo: Encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo.

Había llegado a la tierra en un vientre virgen. Saldría de este mundo en un sepulcro nuevo, envuelto en una sábana recién comprada. Su entrada en la ciudad santa, esa última entrada, tenía que ser a lomos de un pollino jamás montado.

Para estos días, Jesús lo quiere todo nuevo. «Domingo de Ramos; quien no estrena no tiene manos». Pero no hablamos de ropa. Cristo quiere tu alma virgen. ¿Estás confesado?

(DRAMOSB)

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