Misterios de Navidad

24 marzo, 2021 – Espiritualidad digital

Santidad y memoria

Me asusta el que tantas personas consideren el ideal de la santidad como el fruto de un esfuerzo moral: «Si quieres ser santo, haz propósitos, lucha por cumplirlos. Si fracasas, comienza de nuevo, no te rindas. ¡Ánimo!»… Todo eso es verdad, y seguramente es necesario, pero la santidad no es eso. ¡No es eso! De nada valen los propósitos y esfuerzos si el alma no está llena de un Amor que la anima. No convirtamos la santidad en deporte olímpico.

Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. ¿Nunca has pasado el día recordando un «te quiero»? Pues, entonces, no has vivido.

La santidad consiste en que Jesús te dice «te quiero» por la mañana. Abres el evangelio, lees su palabra, y la guardas en lo profundo del corazón. Terminas tu oración, pero el «te quiero» sigue ahí. Anima todas tus obras, perfuma cada palabra, colorea cada pensamiento. Si a las cinco de la tarde no recuerdas el evangelio que leíste por la mañana, vas fatal; vuelve a empezar.

Te parecerá arriesgado; a mí no. Ten un solo propósito: No olvidar la palabra de Dios. Lo demás vendrá solo.

(TC05X)

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