Misterios de Navidad

16 marzo, 2021 – Espiritualidad digital

El paralítico y Schopenhauer

algo peorNo es necesario tener fe para pensar. Aristóteles no tenía fe, y pensaba. Schopenhauer, que tampoco tenía fe, se exprimió las neuronas y dijo que el destino del hombre sobre la tierra era pasar del sufrimiento al aburrimiento, y del aburrimiento al sufrimiento. Sufres porque no tienes lo que deseas y, cuando logras poseerlo, te aburre; entonces vuelves a sufrir porque deseas algo más… ¿No es lo mismo que decir que en el corazón del hombre hay una sed que nada en este mundo puede saciar?

Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua. Ese enfermo es la imagen viva de la impotencia del corazón humano. Treinta y ocho años anhelando una salud que él no podía procurarse a sí mismo.

Todo hombre es radicalmente pobre. Desea una felicidad que no puede obtener por sus medios. Sólo quien encendió en él ese deseo, quien alumbró en él esa sed, puede saciarla.

Si no crees en Dios, al menos creerás en tu sed. ¿Quién la ha puesto en tu corazón, si el agua no existe? Parece raro, ¿no? Anda, sigue pensando. Y quizá la propia sed te lleve al agua; al agua viva.

(TC04M)

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