Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

14 marzo, 2021 – Espiritualidad digital

Emocionado, sincero y continuado

Al cuarto domingo de Cuaresma la Iglesia lo llama «laetare», que significa: «¡Alegraos!».

¡Pues, venga! ¿A qué esperas? ¡Alégrate!… Entiendo; necesitas un motivo. ¿Cómo lo quieres, grande o pequeño? Te daré el más grande. Lo que más alegra la vida del hombre sobre la tierra es el amor. Un «te quiero» emocionado, sincero y continuado es una fábrica de felicidad.

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito. ¡Ahí lo tienes! El «te quiero» más grande de la Historia. Y te aseguro que lleva tu nombre y tus apellidos. Pero no te conformes con escucharlo: míralo.

Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre. Mira al Crucifijo como miraban los hebreos a la serpiente. Y, por detrás, escucha: «Tanto te ha amado Dios».

Escucha al Apóstol, mientras sigues mirando a la Cruz: Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho revivir con Cristo (Ef 2, 4-5).

¿No te alegras? Pues sigue mirando hasta que te alegres; porque, si no te alegra el Amor de Dios, ¿qué iluminará tu vida?, ¿con qué bagatela te consolarás?

(TCB04)

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