Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

12 marzo, 2021 – Espiritualidad digital

Algo más que chocolate

La palabra «sacrificio» suena dura. La emparentamos con «dolor». ¡Cuántos sacrificios hay que hacer! Mira qué «sacrificado» es mi Torcuato, que le duelen los callos y no se queja nada nada.

Pero «sacrificio» significa ofrenda a Dios, tomar lo profano y convertirlo en sagrado en un acto de entrega. Un «te quiero» lanzado al Cielo es un sacrificio. ¿Te ha dolido?

Con todo, ¿cuál es el sacrificio que Dios quiere? Hay un porcentaje importante de la población católica convencido de que a Dios le gusta, sobre todo, el chocolate. Parece el sacrificio cuaresmal más frecuentado: «En Cuaresma no tomaré chocolate». Y está bien, bravo por ti, ojalá lo cumplas, yo miro los estantes de Mercadona y en Cuaresma veo más tabletas que nunca. La gente no lo compra, se sacrifica.

Es mucho, pero no es bastante. Te diré el sacrificio que Dios quiere: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu mente, con todo tu ser. Más allá del chocolate y del «te quiero», por encima de los dulces y las palabras, Dios quiere ofrenda de amor. Cristo se la ha presentado al Padre en la Cruz, y desea que entregues tu vida en ese altar.

(TC03V)

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