Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

8 marzo, 2021 – Espiritualidad digital

Hablar no siempre sale gratis

Dicen que «hablando se entiende la gente», pero no es verdad. Hablando no se entiende nadie, porque, para entender, primero hay que escuchar. La gente se entiende cuando habla y escucha, cuando acoge las palabras del otro, reconoce la verdad –mucha o poca– que hay en ellas, y les da una respuesta. El problema surge cuando la verdad duele.

Jesús no es de quienes callan por miedo a levantar tempestades. Él, que es la Verdad, regala palabras de verdad, aunque esa verdad duela. Llega a la sinagoga de su pueblo, y recuerda a sus vecinos que dos extranjeros, Naamán y una viuda de Sarepta, acogieron mejor a los profetas que los propios israelitas. Nazaret y Jesús se habrían entendido hablando si los nazarenos hubiesen acogido las palabras del Señor y, reconociendo su verdad, se hubiesen convertido para acoger al Salvador mejor de lo que sus padres acogieron a los profetas. Pero no fue así. Como aquellas palabras dolían, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo.

¿Estás dispuesto a ser odiado por decir la verdad? ¿O piensas que nos entendemos mejor callando «ciertas cosas»?

(TC03L)

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