Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

6 marzo, 2021 – Espiritualidad digital

El camino de vuelta a casa

El drama del hijo pródigo lo desencadenan dos decisiones libres: la de marcharse de casa (Padre, dame la parte que me toca de la fortuna), y la de volver (Me levantaré, me pondré en camino a donde está mi padre). Por desgracia, las cosas no siempre suceden así. Muchos hijos pródigos, cuando gustan la amargura de su pecado y se ven mendigando algarrobas a los puercos, deciden no volver, y mueren de asco. El drama, entonces, deriva en tragedia. Y la tragedia se condensa en llanto cuando, a quien les pregunta si desean volver y se ofrece para ayudarlos, le responden: «Estoy bien así».

Abre los ojos, reconoce que te has alejado de Dios. Ya sé que rezas, pero rezas desde muy lejos. Has tomado tu vida en tus manos, y haces con ella lo que quieres. No obedeces. Estás esclavizado por las criaturas: el teléfono, las series, las compras, la comida, la bebida, tu prestigio, tus planes, tus quejas… ¿Es que no ves tus cadenas? ¿Tan ciego estás?

No dejes que el drama se convierta en tragedia. Emprende el camino de vuelta. Desata esos lazos, y mira a la Virgen, tu madre. Ella te ayudará a regresar a casa.

(TC02S)

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