Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

25 febrero, 2021 – Espiritualidad digital

Cosas buenas, cosas urgentes, cosas estúpidas

Pedí al Señor que curase a mi amigo enfermo, y Dios me concedió su confesión y su partida al Cielo. Pedí al Señor que me librara de aquel sufrimiento, y Dios me concedió padecerlo con paciencia junto a su Hijo crucificado. Yo pedía cosas urgentes, y Dios me concedía cosas buenas. Tardé en entenderlo, pero, una vez lo entendí, no he dejado de dar gracias.

Pedid y se os dará… si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!

Dios quiere darte, también a ti, cosas buenas. Está deseando que se las pidas, pero tú estás demasiado ocupado pidiendo cosas urgentes. No te diré que dejes de pedirlas, pero te invitaré, una vez más, a desear las buenas. Le preguntó Dios a un alma que pedía encontrar trabajo: «¿Qué prefieres que te dé, un trabajo o la liberación de ese pecado que te esclaviza?» Respondió el parado: «Señor, ahora dame trabajo, y de ese pecado hablamos después, cuando tenga dinero y pueda pensar en esas cosas».

Pides comida, pero deberías pedir hambre: hambre de Dios. Es lo que más necesitas.

(TC01J)

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