Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

16 febrero, 2021 – Espiritualidad digital

Levadura, levablanda, levatonta

El acertijo que los discípulos no comprendieron lo explicó Jesús poco después.

En la barca dijo: Evitad la levadura de los fariseos y de Herodes. Creyeron los discípulos que echaba Jesús en falta dos baguettes para la merienda. Por eso, más adelante aclaró el Señor: Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía (Lc 12, 1).

La levadura hincha la masa del pan, y la hipocresía hincha al necio. Empeñado en acaparar aplausos, se viene arriba, se muestra mejor de lo que es, se ensalza a sí mismo, presume de lo que tiene y de lo que no tiene… ¡Pobre idiota! Se cree que es más porque lo tengan en más. Es un actor de comedia barata, que oculta con el attrezzo sus harapos.

Vosotros sois panes ácimos (1Co 5, 7), nos dirá san Pablo. Los hijos de Dios desprecian la levadura del hipócrita, no quieren brillar en este mundo ni ser tenidos en nada. Prefieren ocultarse para que sólo brille Cristo, según lo que está escrito: Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios (Col 3, 3).

Ojalá tengas en nada la opinión de los hombres. No quieras «inflarte» ante ellos. Sé pan ácimo. Sé Eucaristía.

(TOI06M)

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