Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

15 febrero, 2021 – Espiritualidad digital

Esos piadosos amantes de los zombis

Todavía no existía el cine de terror, ni el de catástrofes, pero ese oscuro anhelo de la naturaleza humana por todo lo tremebundo y espectacular ya estaba esperando a que llegaran los zombis y las películas sobre el fin del mundo.

Le pidieron un signo del cielo.

Pedían un pequeño adelanto del Apocalipsis; lo suficiente para unas palomitas y unos estertores. ¡Qué caigan dos o tres estrellas del firmamento! ¡Que se desplome algún monte, a ver si le cae encima al de las cabras! Tampoco hemos cambiado mucho. Aún tenemos cristianos adictos al thriller, que salen de un milagro para buscar un exorcismo, y después del exorcismo recorren el planeta en busca de la última aparición.

Jesús dio un profundo suspiro… ¡Cansáis incluso a Dios!

Se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla. Más que a la otra orilla, se fue al otro extremo, al del Calvario y la Eucaristía. Porque ni en la Cruz ni en la Hostia parece Dios.

Sin embargo… ¡Cómo enamora el Crucifijo! ¡Cómo cautiva el alma la Eucaristía!

Queréis encontrar a Dios en el ruido, pero Dios habita en el silencio. Queréis que os infunda temor, y Él quiere moveros al amor.

(TOI06L)

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