Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

10 febrero, 2021 – Espiritualidad digital

El hombre viejo

Dices que no te reconoces a ti mismo. Has dicho cosas terribles, has causado un daño enorme a las personas que más quieres, has proferido insultos y blasfemias… Ése no eres tú, aseguras. Está bien que pidas perdón. Pero mejor estaría si, además, anduvieras en la verdad: Ése eres tú.

De dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. San Pablo lo llama «el hombre viejo», y todos lo llevamos dentro. Es esa parte de nosotros que se resiste a morir y a dejarse vencer por la gracia. La oración y la vida de sacramentos mantiene cautiva y amansada a esa bestia, pero en cualquier momento puede despertar. Somos capaces de cualquier horror imaginable.

A partir de ahora, será mejor que estés atento; que no dejes la oración y que, al primer rugido del hombre viejo, lo acalles con presencia de Dios, fortaleza y templanza, para que no rompa los barrotes de la celda y cause estragos en quienes te rodean.

Y recuerda que, si Dios permite que esa bestia siga viva, es para que te recuerde quién eres. Así te resultará más fácil ser humilde.

(TOI05X)

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