Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

1 febrero, 2021 – Espiritualidad digital

Antes de embarcar…

¡Qué bien comprendemos a aquel hombre, a quien Jesús había liberado de muchos demonios! Mientras Jesús se embarcaba, el que había estado poseído por el demonio le pidió que le permitiese estar con él. También Eliseo, mientras Elías embarcaba hacia los aires, hubiera deseado seguir a su padre en el vuelo. Y los apóstoles, el día de la Ascensión, hubieran deseado ascender con Cristo. Y María Magdalena, cuando quiso retener al Señor junto a ella. Y nosotros… ¡Cómo nos gustaría estar con Él, en el cielo!

Pero no se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo». Iremos con Él; pero todavía no. Antes debemos anunciar a los hombres lo que el Señor ha hecho con nosotros. Por eso nos hemos quedado en este mundo, con la misión de que todos los hombres conozcan el nombre de Cristo.

Hasta que llegue el día en que embarquemos, cometeríamos un gran pecado si nos quedásemos esperando en la playa, encerrados en los templos y agrupados entre nosotros para defendernos del mundo. Porque ese mundo es el que quiere el Señor introducir en su barca. Y, para ello, cuenta contigo.

(TOI04L)

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