Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

29 enero, 2021 – Espiritualidad digital

Granos de mostaza

grano de mostazaLa vida nos acostumbra a acontecimientos extraordinarios. La parábola del grano de mostaza apenas nos sobresalta:

Al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra.

Y, sin embargo, el hecho de que algo tan pequeño como un grano de mostaza pueda desarrollar esa fuerza descomunal debería sorprendernos. En nuestros días, quizá Jesús hubiese hablado de la energía que un átomo puede liberar. Pero, afortunadamente para ellos, los contemporáneos del Señor aún no habían experimentado con la muerte tanto como nosotros.

Como contrapartida, lo pequeño requiere más atención. Ante una catedral, es casi imposible no mirar hacia arriba; pero podemos pisar un grano de mostaza y pasarnos perfectamente inadvertido.

Cerrar bien una puerta pensando en Dios; sonreír cuando decimos «buenos días»; ser puntuales a la hora de comenzar y terminar la oración; felicitar el cumpleaños a un amigo; llevar limpios los zapatos para Dios… Son detalles pequeños, granos de mostaza diminutos que, si estamos en vela y los cuidamos por amor a Dios y al prójimo, pueden hacer de nosotros grandes santos.

(TOI03V)

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