Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

28 enero, 2021 – Espiritualidad digital

El candelero que tienes sobre los hombros

Cuando Moisés volvía de hablar con Dios, su rostro resplandecía con tanta luz que tenía que cubrir su rostro con un velo… Hasta que llegó san Pablo, y retiró el velo: Todos nosotros, con la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor (2Co 3, 18).

¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? La luz queda bajo el celemín cuando tu piedad en nada aprovecha a quienes te rodean. Rezas mucho, pasas mucho tiempo en la iglesia, pero –la verdad– no hay quien te aguante. No paras de quejarte, estás siempre de mal humor… No eres luz para nadie.

¡Pon la luz en lo alto del candelero! Yo te diré dónde está el candelero: encima de ese cuello que tienes sobre los hombros. Tu rostro es el candelero.

¿No te das cuenta de que un rostro alegre ya es apostolado? La gente te ve, y se pregunta de dónde viene esa alegría tuya. Es el momento de explicarles que viene de Dios.

Anda, pon tus penas en su sitio, debajo del celemín, y sube el Amor de Dios al candelero del rostro. Sé luz para el mundo.

(TOI03J)

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