Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

18 enero, 2021 – Espiritualidad digital

Hoy, cuando comulgues…

Hoy, cuando asistas a la celebración de la Eucaristía, escucharás estas palabras, salidas de la boca del Señor:

Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos.

Recuerda, cuando lo escuches, que ese vino nuevo, manado del costado del Cordero sin mancha, estará, minutos después, sobre el altar. Y estará allí para que lo recibas tú.

¡Qué limpia debe estar tu alma a la hora de comulgar! Tu corazón debería ser odre nuevo donde el nuevo vino es recibido con reverencia y adoración. Para que así sea, procura confesar frecuentemente. Quizá no tienes pecados mortales, pero has dejado pasar mucho tiempo desde la última confesión, y se han acumulado en el alma pequeñas manchas que la han envejecido y agrietado. No pecarás si comulgas así, pero podrías comulgar mejor. ¿Por qué no confiesas antes esos pecados veniales, y te dispones a recibir con más provecho y dignidad el vino nuevo?

Aprovecha el acto penitencial de la Misa. Es como un último retoque de contrición que dispondrá tu alma para ser un odre nuevo. Vas a recibir mucho; procura estar muy bien dispuesto.

(TOI02L)

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