Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

16 enero, 2021 – Espiritualidad digital

Mil llamadas al día

vocaciónA muchos de nosotros, el encuentro de Cristo con Mateo nos lleva a un momento sagrado en nuestras vidas, cuando escuchamos la invitación del Señor a dejar cuanto teníamos y seguirlo a Él. Fue entonces cuando despuntó el misterio de nuestra vocación.

Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice: «Sígueme». Se levantó y lo siguió. Por muy evocador que pueda ser el recuerdo de ese momento, y por muy agradecidos que estemos por esa llamada, creo que hacemos mal cuando encerramos allí toda la luz del encuentro entre Cristo y Mateo. La invitación que Jesús hace al publicano deberíamos escucharla, no una, sino miles de veces a lo largo de la vida. Quizá miles de veces a lo largo del día.

Cuando estás mano sobre mano, o «mano sobre móvil», perdiendo el tiempo… «¡Sígueme!, ¿qué haces ahí parado?».

Cuando tu cabeza se enreda en mil preocupaciones… «¡Sígueme! Deja todo eso y piensa en Mí».

Cuando te apegas a las criaturas, como si las necesitaras… «¡Sígueme! No te quedes ahí».

Igual que un niño que se entretiene ante un escaparate mientras camina con su padre, deberías tú escucharlo muchas veces: Sígueme.

(TOI01S)

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