Lirbos de José-Fernando rey ballesteros

6 enero, 2021 – Espiritualidad digital

Soy tuyo

Sé que solemos situar a los Magos junto al pesebre en nuestros belenes, y hacemos bien, porque la adoración de estos sabios, y sus ofrendas, son el tributo, lleno de asombro, que el hombre ofrece a Dios encarnado.

Pero no descartemos que las cosas fueran distintas. Por la edad de los niños a quienes Herodes mandó matar, quizá la visita de los Magos encontrara al Niño con dos años de edad. Si la estrella comenzó a guiar a aquellos hombres cuando nació, esos dos años estuvieron viajando, y Jesús ya andaba cuando lo encontraron.

Vieron al niño con María, su madre. ¿Dónde estaba José? ¡Dónde iba a estar! Trabajando, ganando el pan para el Niño y su Madre. Imagino a la Virgen asombrada al recibir aquella visita, y maravillada al contemplar cómo se postran los viajeros y ofrecen sus presentes al Hijo. A Jesús lo imagino tocándolo todo: el oro, el incienso, la mirra, las barbas de los Magos… Y al llegar José, cansado, y escuchar, de labios de María, el relato de lo sucedido, lo imagino abrazando a Jesús mientras le dice: «Yo también te pertenezco». Yo lo repito en voz baja, bañados los ojos en lágrimas: «Soy tuyo».

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