Misterios de Navidad

11 diciembre, 2020 – Espiritualidad digital

¡Si hubieras atendido!

Haces propósitos, te examinas, rectificas, vuelves a hacer propósitos, luchas y, en ocasiones, vences; otras, fracasas… ¡Muy bien! Estoy convencido de que Dios mira con ternura esas batallas tuyas, y esos deseos –a veces frustrados– de hacer su voluntad. Pero, además de en el combate, tu atención está en mil sitios distintos a la vez. Quizá por eso vives tu lucha con tanto dramatismo. No puedes estar en todo.

Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado. El Señor se queja de que su pueblo no baila ni llora según Dios. Pero el llorar o bailar no se consiguen con lucha; son, más bien, cuestión de atención. Si atiendes al sonido de la flauta, tu cuerpo baila solo; si escuchas con atención el lamento, acabas llorando tú. La queja de Jesús, en el fondo, es la misma que su Padre puso en labios del profeta: ¡Si hubieras atendido a mis mandatos! (Is 48, 18).

Centra tu lucha en un solo combate: el de la presencia de Dios. Procura tener la mirada del alma fija en Él mientras realizas las labores de cada día. Y verás cómo te es más fácil cumplir esos propósitos.

(TA01V)

“Misterios de Navidad

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