Misterios de Navidad

9 diciembre, 2020 – Espiritualidad digital

Morir de viejo a los cincuenta

Me sorprenden quienes dicen que no pueden dedicar todos los días un tiempo a la oración, porque tienen «mucho que hacer». Los imagino siempre cansados.

Vivir cansa. Las criaturas cansan. Las noticias cansan. La política cansa. Descansar, entendido como «no hacer nada», cansa muchísimo. Y «hacer cosas» es agotador. Si Dios me pide que haga cosas, las hago y con gusto me canso por Él, porque lo amo. Pero si Dios me pide que descanse… No me lo pienso. Y la oración descansa.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados… y encontraréis descanso para vuestras almas.

Con tantas «cosas que hacer», y tantas preocupaciones en la cabeza, te haces viejo a pasos agigantados. Como sigas así, morirás de viejo a los cincuenta. ¿Es eso lo que quieres? ¿Es lo mejor que puedes darle a los tuyos?

Te lo pide Dios: descansa. Al menos, durante media hora al día, cállate, párate, échate en sus brazos y descansa escuchándolo. Y te harás niño, y dormirás bien. Y después harás todas esas cosas que tienes que hacer, pero las harás como un niño que juega con papá. Puede que hasta te diviertas.

Lo agradecerás tú, y lo agradecerán los tuyos.

(TA02X)

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