Misterios de Navidad

5 diciembre, 2020 – Espiritualidad digital

Pies en la tierra, mirada en el cielo

Levanta la Iglesia sus ojos, en Adviento, con esperanzas de Cielo. Y anhela, ilusionada, el día en que el Señor descienda sobre las nubes para instaurar la nueva Creación.

Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia. Los milagros no desterraron el dolor de la faz de la tierra; tan sólo sanaron algunas dolencias en personas que, después, sufrirían otras. Pero eran signos de una tierra nueva en la que ya no habrá luto, ni dolor, ni lágrimas, cuando el Señor vende la herida de su pueblo y cure las llagas de sus golpes (Is 30, 26).

Los necios te dirán que son quimeras; que más te valdría poner pie en tierra, y aprovechar el momento presente, que suspirar por fantasías celestiales. Pero la Iglesia, que es sabia, tiene los pies bien puestos en esta tierra; como los apóstoles, socorre al necesitado y conforta al afligido. Su mirada, sin embargo, está en el Cielo, en la llegada de ese día en que toda herida sea curada, toda lágrima enjugada, y calmado todo dolor, cuando Cristo aparezca en gloria.

No son sueños. Se llama esperanza. Y es virtud teologal.

(TA01S)

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