Misterios de Navidad

2 diciembre, 2020 – Espiritualidad digital

Cenas de amigos y comidas de trabajo

El verdadero placer de la comida no se agota en el alimento. Para los animales, la comida no es más que una función fisiológica; pero los humanos somos capaces de disfrutar la comida como un placer social. Una cena con amigos, bien surtida y bien regada, sazonada con una conversación agradable, es un verdadero descanso para el alma. Sin embargo, una comida de trabajo, compuesta por sándwiches, prisas, y conversaciones urgentes es un trámite engorroso en el que, al menos, agradeces poder llevarte algo al gaznate.

¡Bienaventurado el que coma en el reino de Dios! (Lc 14, 15), le dijo un hombre a Jesús. Y llevaba razón.

Tomó los siete panes y los peces, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos hasta saciarse. En este mundo, la comida más gozosa y sublime, aperitivo del banquete celeste, es la Eucaristía. No la conviertas en apresurada comida de trabajo, que no son sándwiches lo que se te ofrece, sino al propio Dios. No vayas con prisa, disfrútala, saboréala, porque es tu descanso en el camino. Procura que no te falte ningún día la comunión en este Adviento.

(TA01X)

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