Misterios de Navidad

28 noviembre, 2020 – Espiritualidad digital

Que no se embote el corazón

Termina hoy el Tiempo Ordinario con el mismo grito que inaugurará el Adviento: Estad, pues, despiertos en todo tiempo.

Permanece en vela quien tiene los ojos abiertos a la luz, y duerme quien sepulta la mirada en las tinieblas mientras sueña las mentiras de la noche.

La luz es Cristo. Quien tiene los ojos clavados en Él permanece despierto y lo verá acercarse. No permitamos que criatura alguna nos haga retirar nuestra atención del Señor. Fijemos nuestra mirada en Cristo de tal modo, que todo ser creado, y hasta el más insignificante acontecimiento se vuelvan transparentes y nos permitan verlo a Él. Si rezas, mira a Cristo; si trabajas, trabaja para Cristo; si descansas, descansa con Cristo; si comes, sienta a Cristo a tu mesa; si duermes, sueña con Él. Que no haya un solo minuto, a lo largo del día, en que tus ojos no estén clavados en tu Señor.

No sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida. Porque si la diversión, la bebida o las preocupaciones apartan tu mirada del Señor, tu corazón se embota, es decir, se mete en un bote, y será difícil sacarlo de ahí. Tened cuidado.

(TOP34S)

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