Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

17 noviembre, 2020 – Espiritualidad digital

En casa de este pecador

¿Cómo no conmoverse ante el reproche con que aquellos judíos murmuraban contra Jesús: Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador? Me conmueve, y mucho, porque, cada vez que comulgo, Jesús entra a hospedarse en casa de un pecador.

No confundas la casa de un pecador con una «casa de pecado». Jamás comulgues si te encuentras en pecado mortal, porque afrentarías gravemente al Señor. Él acogió a las prostitutas, pero no entró en los burdeles. La casa de Zaqueo, cuando Jesús entró, estaba perfumada por sus deseos sinceros de conversión; pero seguía siendo la casa de un pecador. Los judíos tenían razón. Y mi alma en gracia, cada vez que recibo al Señor, sigue siendo la casa de un pecador.

¡Oh, Jesús! Si los hombres conocieran mis pecados como los conoces Tú, quizá jamás se acercasen a mí. Pero cada vez que Tú, oculto bajo las apariencias del pan y del vino, entras en mi casa, con la dulzura de tu Amor me dices: «Eres un desastre, pero Yo te amo. Eres mi desastre favorito». ¿Cómo, entonces, no voy a conmoverme ante ese reproche que es mi salvación? En casa de este pecador, Jesús, se te quiere mucho.

(TOP33M)

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad