Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

9 noviembre, 2020 – Espiritualidad digital

Tú vales mucho

No olvides nunca lo mucho que vales. Y, si lo olvidas, escucha a san Pablo: El templo de Dios es santo: y ese templo sois vosotros (1Co, 3, 17). A causa del primer pecado, naciste siendo morada de demonios. Pero fuiste comprado con la sangre de Cristo, y eres casa de Dios. Debes cuidarte, e incluso venerarte, porque, merced a la gracia que recibiste en el Bautismo, el Espíritu divino habita en ti. Trátate bien, consérvate limpio, y no permitas que entre en tu alma nada que profane la santidad de ese templo.

No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre. No sea tu corazón un mercado, ávido de ganancias y presa de intereses. Convierte en oración cuanto llega a ti. Que nada cruce las puertas de tu templo sin que sea depositado en el altar y transformado en ofrenda.

¿Estás viendo la televisión? Preséntale al Señor lo que ves, y desagravia por lo que le ofende. ¿Estás comiendo con unos amigos? Reza por ellos mientras conversas. ¿Estás trabajando? Ofrece tu trabajo a Dios como prolongación de la Eucaristía.

Y, si estuvieras pecando… Deja de pecar, y limpia, con tu contrición, la mancha con que profanaste tu alma.

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