Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

noviembre 2020 – Espiritualidad digital

El trabajo más apasionante del mundo

Dice el profeta Isaías: ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que proclama la paz! (Is 52, 7). Qué misión tan maravillosa, anunciar a los hombres la paz que Cristo ha traído al mundo.

Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres. Qué trabajo tan apasionante, proclamar con la propia vida y con los labios el Amor de Dios, para que los corazones se rindan a su paso.

Mira en torno a ti. ¿No ves lo necesitados de cariño que están quienes te rodean? Quizá no lo ves, porque no te fijas en ellos; estás demasiado ocupado en ti mismo y en tus problemas. Por favor, libera tus ojos, desencadénalos y mira a tu alrededor.

Muchos de ésos que caminan por la calle, consumen en el bar, compran contigo en el supermercado, trabajan junto a ti y viven en tu casa sufren un terrible vacío en sus corazones, porque nadie les ha anunciado que Dios los ama. Si tú no te acercas a ellos, quizá mueran sin haber conocido que son amados.

¡Despierta, pescador de hombres! Sal al encuentro de tus semejantes, goza y hazles gozar a ellos del trabajo más apasionante del mundo.

(3011)

¿Queda alguien despierto?

¿Cuántos cristianos quedan sobre la tierra que miren al cielo cada mañana, anhelando la llegada del Señor? ¿Cuántos desean ardientemente que Cristo vuelva hoy? ¿Cuántos, si se les anunciara que, dentro de diez minutos, este mundo se disolverá, y Cristo aparecerá sobre las nubes, se alegrarían, y no pedirían una prórroga, hasta que concluya la serie que están viendo en televisión? ¿Queda alguna virgen despierta, al menos entre las sensatas?

Temo que hayamos desnaturalizado el cristianismo; que estemos viviendo una religión más terrena que celeste, no orientada a la bienaventuranza, sino empeñada en construir en este mundo un paraíso de poesías, eslóganes y deseos tan buenos como mediocres. Esa religión ya no sabría gritar: Marana Tah!

Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa. Cuando dejamos de añorar el rostro de Cristo, ese día, y no otro, nos dormimos. Y soñamos con un mundo mejor, en lugar de soñar con la noche en que cielos y tierra desaparezcan para dejar paso a ese cuerpo sagrado, a ese rostro luminoso, a esos ojos radiantes por los que jamás debimos dejar de suspirar.

¡Arriba! Despertemos, encendamos nuestras lámparas. El grito del Adviento debería hacernos estremecer: ¡Viene el Señor!

(TAB01)

Que no se embote el corazón

Termina hoy el Tiempo Ordinario con el mismo grito que inaugurará el Adviento: Estad, pues, despiertos en todo tiempo.

Permanece en vela quien tiene los ojos abiertos a la luz, y duerme quien sepulta la mirada en las tinieblas mientras sueña las mentiras de la noche.

La luz es Cristo. Quien tiene los ojos clavados en Él permanece despierto y lo verá acercarse. No permitamos que criatura alguna nos haga retirar nuestra atención del Señor. Fijemos nuestra mirada en Cristo de tal modo, que todo ser creado, y hasta el más insignificante acontecimiento se vuelvan transparentes y nos permitan verlo a Él. Si rezas, mira a Cristo; si trabajas, trabaja para Cristo; si descansas, descansa con Cristo; si comes, sienta a Cristo a tu mesa; si duermes, sueña con Él. Que no haya un solo minuto, a lo largo del día, en que tus ojos no estén clavados en tu Señor.

No sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida. Porque si la diversión, la bebida o las preocupaciones apartan tu mirada del Señor, tu corazón se embota, es decir, se mete en un bote, y será difícil sacarlo de ahí. Tened cuidado.

(TOP34S)

Palabras vivas de amor eterno

Dicen que es el libro más vendido de la Historia. Pero eso no es importante; lo importante es que es, también, el más leído. Desde hace dos mil años, la Biblia se proclama cada día en los templos, y su proclamación es recibida por millones de personas. Son multitud quienes la leen en sus casas. Si reuniéramos las páginas que se han escrito sobre cada pasaje evangélico, no habría biblioteca capaz de albergar tantos libros… Y no nos hemos cansado de ella.

He leído cada frase del Nuevo Testamento al menos mil veces –no exagero, quizá me quede corto–. Conozco, de memoria, gran parte de los evangelios. Me repito sus frases, desde hace muchos años, miles de veces al día… Y no me canso, nunca me canso, me siguen sabiendo a nuevas esas palabras cada vez que las saboreo.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. No lo jures. Si alguien es capaz de mostrarme un libro capaz de saciar así el alma, sin nunca cansarla, seguramente será porque me ha traído la última edición de la Biblia. Jamás se ha escrito un libro así. Es el único libro vivo que da vida al hombre.

(TOP34V)

How great thou art

«Evangelio» significa –lo sabes– «buena noticia».

Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad.

¿Dónde está la buena noticia? Te lo diré: la buena noticia es que, cuando esto suceda, no nos va a importar ni a doler lo más mínimo. El miedo y la ansiedad que ahogarán las gargantas de los hombres a nosotros ni siquiera nos tocarán.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Será tan grande el gozo de ver el rostro del Señor, resplandeciente de gloria sobre las nubes, que, aunque nos cayese una estrella en la cocorota, nos daría igual. Cuando contemplemos esa faz transfigurada, nos sobrará todo. Nada ni nadie nos podrá arrebatar nuestra alegría.

Me gusta mucho esa canción: «When Christ shall come, with shout of acclamation, and take me home, what joy shall fill mi heart. Then I shall bow, in humble adoration, and then proclaim ‘My God, how great Thou art’»(*).

(TOP34J)

(*) Escúchala aquí, y verás cómo Carrie Underwood y Vince Gill ponen a rezar a todo un auditorio.

¡Qué misterioso estratega!

De un rey poderoso que arenga a sus huestes podría esperarse un discurso de victoria: «Somos mucho más fuertes que el enemigo. No temáis, no podrán ni siquiera acercarse. En cuanto os vean, saldrán huyendo».

Pero el Rey de reyes, el Todopoderoso cuya fuerza es superior a la de todos los ejércitos de este mundo, arenga así a sus soldados: Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre… Matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Ante semejante arenga, lo que le pide el cuerpo al soldado es salir corriendo y alistarse, mejor, en algún grupo de teatro para jubilados.

¡Qué misteriosa estrategia, la de este rey! En lugar de evitar la derrota, como haría cualquier soldado, se abraza a ella en una cruz, y, besándola, la convierte en victoria al resucitar de entre los muertos. Preguntad a los mártires; ellos os lo contarán. Saben lo que es vencer en el tormento, y conquistar, con sus dolores, las almas de sus enemigos.

Somos ovejas entre lobos. Pero, cuando los lobos nos comen, nosotros los conquistamos a ellos.

(TOP34X)

No quedará piedra sobre piedra

Hablaban del templo de Jerusalén, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos. Tú podrías hablar de la estatua de la libertad, las pirámides de Egipto, el monasterio de El Escorial o la Alhambra de Granada. Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida.

Este mundo se cae a pedazos. Nuestros propios cuerpos alcanzan su esplendor para, después, irse consumiendo en la decrepitud hasta que se deshacen. La belleza de la juventud dura menos de lo que tardas en admirarla.

Esto se hunde. Paradójicamente, sólo la Cruz queda en pie. Ella es el centro del Cosmos y de la Historia, la única escalera que da acceso a lo eterno desde lo profundo de la muerte. Quien se abrace a ella, será salvado del derrumbe y vivirá para siempre. Quien huya de ella, se perderá entre los escombros a los que vive abrazado: ¿El coche? ¿El piso? ¿El dinero? ¿El ser amado, también mortal?

¡Qué enorme responsabilidad, para quienes conocemos esa escalera! ¿Seremos capaces de ver cómo los hombres se precipitan en la muerte, y no proclamar a gritos que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida?

(TOP34M)

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