Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

29 octubre, 2020 – Espiritualidad digital

Sociedades estériles

Sobre Jerusalén pronunció Jesús una sentencia terrible: Vuestra casa va a ser abandonada. Menos de cuarenta años después de estas palabras, Jerusalén había sido arrasada por los romanos.

Pero Jerusalén no era sino anuncio de un pecado y un castigo. Cuando un alma, o una sociedad entera, se niega a acoger a Cristo, el Salvador del hombre, se condena a sí misma a la esterilidad. Por el mismo motivo, el premio del alma o la sociedad que acoge al Señor son los frutos abundantes de vida eterna, en hijos y en obras.

Una vida sin Cristo es la vida de una piedra, incapaz de dar a luz. La piedra puede ser muy aparente, podemos convertirla en una estatua colosal, podemos barnizarla y emplearla como pisapapeles en un despacho, o podemos golpear con ella a nuestros enemigos… Pero, por mucho ruido que haga, por mucho brillo que refleje, sigue siendo estéril. Ninguna piedra tuvo hijos jamás.

La vida de quien acoge a Cristo como salvador, sin embargo, es la de un crucificado. A los ojos del mundo, es despreciable, y parece abocado a la muerte. Pero está redimiendo la tierra, alcanzando vida eterna, y alumbrado para el Cielo multitud de hijos.

(TOP30J)

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