Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

19 octubre, 2020 – Espiritualidad digital

Parábola del prejubilado

¡Hombre! ¡Hoy toca la parábola del «prejubilado»! Una de las más actuales de todo el Evangelio:

50 añitos. La vida ha ido bien. Ha ahorrado como una hormiguita. Y tiene un fondo de inversión como «colchón» para futuras necesidades: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente. Con esa edad, debería saber que al alma no se le dicen esas cosas. Hubiera sido mejor comenzar: «Cuerpo mío». Pero el muy bobo se lo dice al alma, que ni come, ni bebe, ni banquetea, porque sabe que la vida es Cristo, y está muerta de hambre en el cuerpo de un energúmeno así. Por eso Dios le dedica, desde el Cielo, un cariñoso insulto bien merecido: Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?

Aunque uno se prejubile, su vida no depende de sus bienes. Porque la vida es Cristo. Y si fueras sensato en vez de necio, conforme cumples años y ves que se acerca el final de tus días, pensarías: «¿No debería ir apartando los ojos de las cosas de la tierra, y poniéndolos en las del Cielo? ¿No debería prepararme para encontrarme con Dios?»

(TOP29L)

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