Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

16 octubre, 2020 – Espiritualidad digital

Sobre la hipocresía

Uno de los pecados que, con más frecuencia, reprochó el Señor a los fariseos fue la hipocresía: Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

Aclaremos el término, porque muchos andan confundidos. «Padre, si pongo, como usted dice, “buena cara” cuando estoy que “echo chispas”, soy un hipócrita. Si estoy enfadado, mejor que lo noten, porque soy muy sincero, ya lo sabe usted».

Lo que eres –sin perdón– es muy necio. Porque hipócrita no es quien manifiesta lo contrario de lo que siente. Eso lo han hecho los santos. Estaban cansados, y sonreían; les caías mal, y te trataban con cariño; estaban enfermos, y no se quejaban. Eso es amor: dar a los demás lo mejor de nosotros, no lo peor.

Hipocresía es manifestar lo contrario de lo que quieres. El hipócrita te dice con su sonrisa que te ama, mientras lo que ama es tu dinero o tu alabanza. El hipócrita finge hablar en nombre de Dios, cuando sólo se busca a sí mismo.

¡Ah! Y, en cuanto a esa «sinceridad»… Sinceridad no es mostrar lo que sentimos; Dios nos libre. Sinceridad es decir siempre la verdad. ¡Cuántas mentiras hay en esos enfados tuyos tan «sinceros»!

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